¡Mira, mi señor! ¡Cállate! ¿Quieres callarte ya?! Qué persona más extraña. Pero vas vestido como tal… ¡Te mando a freír espárragos, tal y como te llamas, Ah-thoor Keeng, a ti y a todos tus estúpidos ingleses K-n-n-n-n-n-n-n-niggits! La Dama del Lago, con el brazo envuelto en la más pura y resplandeciente samita, alzó Excalibur desde el seno del […]